¡Sin pretextos!

Autor: Por David Montalvo

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Yo creo que el miedo es un virus en la mente que insiste en que tú eres un éxito o un fracaso y pasa de una mente a otra como si fuera un virus.
– Wayne Dyer

Si no se atreve a hacer las cosas o a tomar las decisiones, estará perdido. Muévase antes de que lo muevan.
-Robert Kriegel

Siempre lo he dicho: En la vida no tienes que hacer nada. En la vida elegimos lo que hacemos. Y esa pequeña diferencia en «elegir» en lugar de «tener que» hace un gran cambio en nuestros resultados.

Nadie se salva de vivir grandes crisis, pero si muchos toman acción, absorben el aprendizaje y se distancian de lo que podría parecer un sufrimiento interminable. Pero quien se queda en su papel de víctima, con mil y un pretextos para no hacer nada, termina en el mismo lugar donde siempre ha estado o incluso mucho más lejos de donde quiere llegar.

Uno de los ejemplos más claros, y que además he vivido en carne propia es el sobrepeso. Realmente podría darte decenas de objeciones de por qué no me había sometido a un régimen alimenticio o de ejercicio. En algún momento lo hice pero de una forma muy superficial, sin realmente profundizar en todo lo que esto generaba. Y con frases como “No tengo tiempo” “Mis clientes me invitan a comer de todo” “Cuando voy a un lugar nuevo tengo que probar lo que me pongan” “No hay gimnasio en todos los hoteles” por mencionar algunas podía incluso tumbar tu argumento.

Sin embargo, este año, como les he ido compartiendo a la gente que me sigue en diversas redes sociales, ha sido determinante para mi futuro. He tomado decisiones que hace mucho siquiera imaginaba y que ahora son necesarias para una evolución personal. Precisamente esa fue la razón por la cual mi nuevo Tour de Conferencias y Seminarios le llamé “REGENERACIÓN”.

Y precisamente tomé como bandera el slogan del mismo tour “ESTÁ DENTRO DE TI”. Y pude comprobar una vez más que cuando realmente deseas que una imagen de tu mente pase al mundo real, definitivamente hay que comprometerse porque nadie lo hará por ti. Ni una varita mágica, ni un libro, ni una pastilla o ningún remedio casero. De verdad, cuando quitamos cualquier excusa y en honestidad hacemos lo que realmente deseamos y sabemos puede llevar nuestra vida a un nuevo nivel, todo cambia, literal… absolutamente todo.

Después de casi 4 meses de estar involucrado en este proceso de ¡FUERA PRETEXTOS! El resultado ha sido palpable y determinante. 20 kilos menos y una vida más sana y más ligera. Incluso hasta en mis conferencias lo he sentido: la vibra es diferente, el mensaje es mucho más poderoso.

Y estoy seguro que esto aumentará ahora que cumpla la nueva meta de bajar 15 kilos más y empezar a fortalecer mis músculos. Y esta nueva energía no sólo se da por el puro hecho de bajar de peso, sino por todo el proceso interno que se genera cuando decides llevar en tu vida únicamente lo que quieres y dejas de cargar lo que ya no sirve.

La gran pregunta que me hace mucha gente y me lo volvían a cuestionar en una entrevista de radio hace algunos días es: “Bueno David, pero ¿porqué nos mentimos tanto? ¿Por qué a pesar de saber qué es lo mejor para nosotros seguimos caminando al otro lado?

Por comodidad, por miedo y por falta de dolor. Por comodidad, porque lo más fácil es seguir igual. Es muy sencillo quejarte, criticar, mentarle la madre al vecino o echarle la culpa al ex–marido. Es cómodo quedarte donde estás, sin mover un dedo y sólo pensar que los demás están mal, que uno es perfecto.

Por miedo, porque cambiar genera una adrenalina tan fuerte y excitante, que si no la sabes canalizar te paralizas y prefieres no descubrir lo que hay detrás de la pared. lo dice Marianne Williamson «Es nuestra luz, no nuestra oscuridad la que nos amedrenta»

Aunque no lo creas, conozco a muchas personas que les da miedo que les vaya bien. De hecho, no sé si lo has notado pero las personas que más se quejan o las que más critican a otros, las que no soportan el éxito de los demás son las que tienen más excusas para evitar cambiar, porque son las más inseguras, con más miedo. Tienen un pavor de descubrir lo que llevan dentro, que prefieren esconderse en el odio, el coraje, la crítica para evitar ser expuestos y ser frágiles frente a lo que realmente han vivido y quieren modificar en su interior.

Y por último, tenemos mil excusas para lograr lo que queremos por falta de dolor. Esto quiere decir que no hemos llegado a un punto en donde es más doloroso seguir igual que generar un cambio. Es como cuando ciertas personas me comparten: “Mientras no me afecte tanto y no se atreva a golpearme, seguiré viviendo con él” «Mientras no me corran seguiré sin poner de mi parte en el trabajo» Son aquellos que están esperando la tragedia para ahora sí ponerse en acción (lo curioso es que algunos ni con eso se mueven).

Cuando te comprometes desde luego que hay que pagar el precio. NO ES SUFRIR, pero si saber elegir. En mi caso por ejemplo, tengo la dicha y bendición de que en cada lugar donde voy quien me contrata me invita a compartir el pan y la sal. Últimamente he tenido que decir NO a algunas invitaciones o a algún tipo de alimento precisamente por el proceso que llevo. Repito, no se trata de pasarla mal, sino de disfrutar el poder de elección que tenemos y que luego tendrá maravillosos resultados. Y claro, ayudándome por un grupo de personas que conocen del tema y están midiendo mi alimentación, mi ejercicio, mi nivel de trabajo y todo lo que requiero para conectarme más con lo que deseo.

Existen personas con excusas como:

“Es que yo siempre quise viajar y nunca pude por falta de dinero”

La verdad es que no; tú quisiste cambiar pero no fuiste lo suficientemente valiente, administrada y ahorrativa para irte.

“Es que no tengo tiempo”

La verdad es que si ahorita te hago una llamada para decirte que tengo un millón de dólares en mi casa esperándote, harías hasta lo imposible por venir. Por lo cual el tiempo es muy relativo. Funcionamos en base a la motivación interna.

“Es que no puedo dejar de ser drogadicto”

La verdad es que no estás convencido del daño que te estás haciendo y no has hecho nada para pedir la ayuda que sabes necesitas.

“Es que me quiero divorciar porque mi pareja no me entiende”

La verdad es que probablemente ni siquiera te has sentado con ella para preguntarle: Por qué no te entiende o qué significa que te entiendan.

“Es que me merezco el pastel de chocolate”

La verdad es que te mereces un cuerpo delgado, una vida sana, sentirte mejor, tener buena salud. No precisamente la azúcar de un pastel de chocolate. Sino lo comes, no habrá ningún problema con tu organismo.

En fin, ejemplos hay muchos. Pueden ser respuestas duras pero muy reveladoras. Lo importante está en despertar, hacer conciencia y darnos cuenta que vivir sin excusas vale la pena. Claro, no se trata de hacer todo lo que te dicen los demás, sino que emprendas lo que TÚ realmente sabes podría incrementar el nivel de vida que tienes ahora.

Recuerda, dejar los pretextos a un lado es un regalo para ti, no para complacer a nadie. La regeneración empieza desde adentro, tomando decisiones, armando un plan de acción, apoyándote de personas que saben más que tú y midiendo tus resultados. Pero siempre, cualquier sueño por más grande o pequeño que parezca, inicia con un deseo en lo profundo de tu corazón para ya dejar de vivir en lo que no deseas y empezar a mirar hacia una nueva dirección, más sana, más ligera y donde habrá mayor felicidad.

¿Estás dispuesto a elegir, dejar otras cosas y a conocer nuevos caminos? Deja tus excusas; deja de autosabotear tu felicidad, haz lo que sabes y notarás la diferencia.

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